Criterios de Hipertrofia de VentrÍculo Izquierdo

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Criterios de Hipertrofia de Ventrículo Izquierdo

Dr. Guillermo Acosta. Medicina de Familia. CAP Remudas. Telde Gran Canaria 06-03-2006

Por lo leído recientemente parece posible aumentar la sensibilidad de los criterios electrocardiográficos de Hipertrofia ventricular izquierda. Concretamente con el PDV de Cornell, lo que nos interesa en el trabajo diario desde Atencion Primaria de Salud. Agradecería opinión sobre su utilidad y consejo práctico para su cálculo.

Dr. Alejandro de la Sierra 06-03-2006

Como ya sabes, la hipertrofia ventricular izquierda (HVI) se considera una lesión de órgano diana en el paciente hipertenso y su presencia incrementa de forma clara el riesgo cardiovascular absoluto; de forma que obliga a iniciar un tratamiento farmacológico, incluso en aquellos sujetos que, por sus cifras de presión, podrían ser tributarios de un manejo más conservador, con cambios en el estilo de vida durante una tiempo más o menos largo.

Además de condicionar el pronóstico y el tratamiento, la modificación que dicho tratamiento induce en la masa ventricular izquierda es igualmente un elemento de importancia pronóstica.

La ecocardiografía constituye sin duda el procedimiento más adecuado para valorar la masa ventricular y, por tanto, la presencia o no de HVI; así también como los patrones geométricos de dicha HVI. La correlación de los parámetros obtenidos en la ecocardiografía, si ésta se encuentra en manos expertas, con los obtenidos en estudios necrópsicos son muy buenos. A pesar de que la disponibilidad de la ecocardiografía se ha ido incrementando en muchos ámbitos asistenciales, sigue siendo difícil su planteamiento generalizado a toda la población hipertensa en su estudio basal y, no digamos ya, estudios seriados como guía del tratamiento.

La electrocardiografía es el método más sencillo para la detección y seguimiento y generalmente se han utilizado los indicadores de voltaje (criterios de Cornell o de Sokolov-Lyon) como marcadores de HVI. Ambos criterios tienen una excelente especificidad (si superan los valores establecidos son indicadores seguros de HVI) con cifras de más del 90%, aunque en ambos casos la sensibilidad es muy baja (muchos pacientes que no superan los valores considerados como patológicos tienen en realidad HVI) con cifras inferiores al 15%.

La utilización del producto voltaje por duración (PDV) se basa en el hecho de que el crecimiento de la masa ventricular no sólo incrementa el tamaño del QRS (voltaje) sino que alarga su duración). El PDV se puede aplicar a cualquiera de los criterios de voltaje, aunque el más desarrollado y, por tanto el más estudiado es el PDV de Cornell. La utilización de dicho PDV incrementa la sensibilidad en la detección de HVI hasta casi un 40%, sin que se pierda la elevada especificidad. Obviamente, es un avance moderado que no consigue sustituir a la ecocardiografía, pero puede ayudar a seleccionar los pacientes que requieren (o que no requieren) una ecocardiografía. El PDV de Cornell se ha incluido en la guía clínica de la ESH/ESC como de aplicación universal en la evaluación clínica del paciente hipertenso, fundamentalmente por los resultados del estudio LIFE, dónde supuso el criterio de inclusión de más del 70% de los pacientes y donde se demostró una correlación de su valor con el riesgo de los pacientes y de la modificación inducida por el tratamiento y la tasa final de episodios cardiovasculares.

El PDV de Cornell consiste en multiplicar el voltaje obtenido en las derivación aVL y V3 (el criterio clásico de voltaje de Cornell) por la duración del complejo QRS. Obviamente, el problema principal radica en el cálculo de la duración del complejo QRS. Cada mm de duración de un ECG realizado a la velocidad normal 25 mm/seg, corresponde a 40 mseg, por lo que es teóricamente posible calcular de forma manual la duración del QRS. No obstante, en muchos casos este cálculo manual es relativamente inexacto, puesto que el QRS no comienza o finaliza al principio de una de las divisiones del papel. Esto debe tenerse en cuenta y buscar algún complejo que se inicie o finalice coincidiendo con alguna de las divisiones del papel, lo que aumentará la exactitud. Afortunadamente, en los últimos años muchos aparatos de ECG incorporan estos cálculos de duración de forma automática, por lo que no sería necesario el cálculo manual.

Cálculo del producto de Cornell:
Voltaje de R en aVL sumado al voltaje de S en V3 (en las mujeres hay que añadir 6 mm a esta suma) en mm multiplicado por la duración del QRS en mseg.

Los valores superiores a 2440 mm*mseg se consideran indicativos de HVI.

Referencias:

      • Molloy TJ, Okin PM, Devereux RB, Kligfield P. Electrocardiographic detection of left ventricular hypertrophy by the simple QRS voltage-duration product. J Am Coll Cardiol. 1992; 20: 1180-1186.
      • Okin PM, Roman MJ, Devereux RB, Kligfield P. Electrocardiographic identification of increased left ventricular mass by simple voltage-duration products. J Am Coll Cardiol. 1995; 25: 417-423.
      • 3. Guidelines Committee. 2003 European Society of Hypertension-European Society of Cardiology guidelines for the management of arterial hypertension. J Hypertens 2003; 21:1011-53.
      • 4. Pepine CJ, Cooper-DeHoff RM. Cardiovascular therapies and risk for development of diabetes. J Am Coll Cardiol 2004;44:509-12.
      • 5. López-Sendón J, Swedberg K, McMurray J, Tamargo J, Maggioni AP, Dargie H, et al. The Task Force on betablockers of the European Society of Cardiology. Expert consensus document on beta-adrenergic receptor blockers. Eur Herat J 2004;25:1341-62.
      • 6. Lindholm LH, Carlberg B, Samuelsson O. Should b blockers remain first choice in the treatment of primary hypertension? A meta-analysis. Lancet 2005;366:1545-53.

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Último modificado: 21 mayo, 2018