Hígado graso y nivel de presión arterial. Estudio poblacional.

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Rafael Marín 01/01/2010

Resumen:

      El hígado graso o esteatosis hepática es un proceso en creciente prevalencia que lleva camino de convertirse un problema de salud pública en los países desarrollados. Diversas publicaciones sugieren que existe una relación entre esta entidad y determinados componentes del síndrome metabólico como la obesidad, la hipertrigliceridemia y la HTA. El papel específico de cada uno de estos factores no está todavía bien definido.
      El objetivo del presente estudio es analizar, en una muestra poblacional, la relación entre la presencia de hígado graso y el nivel de PA tanto a nivel basal como tras un seguimiento de 5,3 años.
      La muestra analizada forma parte del Study of Health in Pomerania (SHIP) un estudio poblacional desarrollado en Pomerania, una región situada en el NE de Alemania. En total participaron 3.191 individuos con rangos de edad 20-79 años. El estudio basal se hizo entre 1997-2001 y el 2º examen entre 2002 y 2006. El hígado graso fue definido por patrón hiperecogénico en la ecografía hepática junto a un aumento de la enzima ALT (alaninoaminotransferasa). La muestra fue dividida en 4 grupos de menor a mayor intensidad: Grupo 1, ecografía negativa y ALT normal (n=1.897). Grupo 2, ecografía negativa y ALT elevada (N=342).Grupo 3, ecografía positiva y niveles ALT normales (N=491). Grupo 4, ecografía positiva y ALT elevada (N= 461,  que representa el 14,4 % de la muestra).
      En relación con el grupo 1 (grupo de referencia) los individuos del grupo 4 tenían significativamente, mayor edad, predominio de varones, IMC y perímetro abdominal más alto, mayor consumo de alcohol y prevalencia más alta de diabetes.  Basalmente, la presencia de hígado graso se relacionó con una mayor proporción de sujetos con  PA diastólica ≥ 90 mmHg y con mayor prevalencia de HTA (OR 2,8, IC 95 % 1,3-6,2).Tras los 5 años de seguimiento hubo una asociación con mayor proporción de sujetos con  PA sistólica ≥ 140 mmHg y con mayor prevalencia de HTA (OR 3,1, IC 95 % 1,7-5,8).
      En el subgrupo de sujetos que no recibían medicación antihipertensiva (N = 2.417) la presencia de hígado graso se asoció de forma directa con todas las variables de la PA (PA sistólica, PA diastólica y prevalencia de hipertensión) tanto basalmente como al final del seguimiento. Los datos descritos se mantuvieron en los análisis multivariantes, incluida la variable consumo de alcohol.    
      Los autores concluyen que el hígado graso definido por hiperecogenicidad ecográfica y aumento de la ALT se relaciona con HTA incidente y con la presencia de HTA a medio plazo. Consideran que los individuos con hígado graso necesitan de un seguimiento estricto de las cifras de PA y recomendaciones para cambiar el estilo de vida.

Comentario:

      Diferentes estudios observacionales han mostrado que hasta el 50 % de individuos con hígado graso tienen HTA. A su vez entre la población hipertensa se describen tasas de prevalencia de esteatosis hepática del 30-56 %. Los pacientes con HTA tienen un riesgo 1,4 veces más alto de presentar hígado graso que los normotensos. Sin embargo, el papel del hígado graso como factor de riesgo para desarrollar HTA no ha sido analizado en estudios de diseño prospectivo; además, la definición de esteatosis hepática en los citados estudios es heterogénea. La que aquí se propone, una combinación de datos bioquímicos con los del registro ecográfico, parece más fiable. La mayoría de trabajos previos sobre hígado graso diferencian los casos relacionados con consumo elevado de alcohol con los que no son bebedores. Sin embargo, la patogénesis del hígado graso es multifactorial y como aquí se demuestra el consumo de alcohol, por sí mismo,  no justifica  su relación con la HTA.
      Este estudio contiene datos originales que lo hacen especialmente atractivo. Utiliza una muestra poblacional con un gran número de casos, que  incluye a los bebedores. Tiene un diseño longitudinal que se prolonga más de cinco años como media. La definición no se apoya exclusivamente en la ultrasonografia.
      El resultado más importante es que el hígado graso muestra una relación directa e independiente con la prevalencia de HTA tanto basalmente como tras el seguimiento a medio-largo plazo. Es posible que en los pacientes tratados farmacológicamente (dosis variables de diferentes agentes, grados diversos de control) hubiera sesgos en los resultados. Sin embargo, se comprobó que dicha relación seguía siendo positiva en el grupo mayoritario de pacientes que no estaban recibiendo agentes antihipertensivos.
      Llama la atención que la relación con la hipertensión sólo se verificó en el grupo 4. En los pacientes con hígado hiperecogénico y ALT normal y también, en los pacientes con ALT alta pero con hígado ecográficamente normal, no se demostró ninguna asociación con las variables de PA.
      El estudio presenta varias limitaciones. No es evidente que la muestra sea realmente poblacional. Los casos no fueron seleccionados de modo aleatorio. Tras los 5 años de seguimiento no se repitieron los exámenes ecográficos. Los datos sobre la PA están obtenidos en base a la medida casual. Hubiera sido preferible disponer datos de MAPA de 24 horas. El único diagnóstico realmente fiable de hígado graso es el histológico pero aquí no se practicó en ningún caso biopsia. Hubiera sido útil conocer la presencia de patologia cardiovascular asociada tanto basal como evolutivamente y su posible conexión con la variable HTA.
      En resumen, el hígado graso puede representar un nuevo marcador intermedio de riesgo vascular y de HTA.  Su detección comporta realizar pruebas de función hepática y ecografía. La ultrasonografia abdominal, pese a su evidente utilidad, no está todavía admitida como prueba básica en el estudio de los pacientes hipertensos. Quizá no sea coste-efectiva. Sin embargo, en los pacientes con un valor de ALT elevado podria solicitarse. Los sujetos en los que  se verifique hiperecogenicidad hepática tienen un riesgo elevado de HTA, y van a requerir visitas más próximas, mientras se verifica el cumplimiento de medidas no farmacológicas sobre todo reducción del peso y del consumo de alcohol.

Cita original:
Lau K, Lorbeer R, Haring R, Schmidt CO, Wallaschofski H, Nauck M, et al. The association between fatty liver disease and blood pressure in a population-based prospective longitudinal study. J Hypertens 2010; 28:1829-35.

Último modificado: 16 julio, 2017