Infradiagnóstico de la hipertensión arterial en niños y adolescentes

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Mariano de la Figuera 01/01/2007

Resumen:

Con objeto de determinar la frecuencia de hipertensión arterial (HTA) y pre-HTA no diagnosticadas en la edad pediátrica, se llevó a cabo un estudio de cohortes en la que participaron 14.187 niños y adolescentes de medio urbano (Ohio, EEUU), con edades comprendidas entre los 3 y 18 años que fueron visitados, al menos en 3 ocasiones, entre junio de 1999 y septiembre 2006. El diagnóstico de todos los trastornos relacionados con la HTA se basó en la 9ª edición de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE).
La variable principal del estudio fue la proporción de niños y adolescentes con 3 ó más medidas de presión arterial elevadas, ajustadas por edad y altura, o con un diagnóstico de pre-HTA o HTA documentado en la historia clínica informatizada. Mediante un análisis multivariante de regresión logística se identificaron los factores asociados con un correcto diagnóstico.
Un total de 507 niños y adolescentes (3,6%) presentaron HTA, de los cuales 131  (26%) tenían dicho diagnóstico documentado en la historia clínica informatizada. Los factores asociados con un correcto diagnóstico fueron: por cada año a partir de los 3 años la odds ratio [OR]: 1,09 ; IC 95%: 1,03-1,16), el número de medidas de presión arterial elevadas a partir de los 3 años (OR: 1,77; IC 95%: 1,21-2,57), el aumento en 1% del percentil de la altura para la edad  (OR: 1,02; IC 95%: 1,01-1,03), el diagnóstico de obesidad (OR: 2,61; IC 95%: 1,49-4,55) y el número de lecturas de presión en el rango del grado 2 de HTA (OR: 1,68; IC 95%: 1,29-2,19). De los 485 niños y adolescentes con pre-HTA (3,4% de la cohorte), 55 (11%) tenían un correcto diagnóstico documentado en la historia clínica informatizada. En este caso, los factores asociados con un correcto diagnóstico fueron la edad a partir de los 3 años (odds ratio [OR]: 1,21 ; IC 95%: 1,09-1,34) y el número de medidas de presión arterial elevadas a partir de los 3 años (OR: 3,07; IC 95%: 2,20-4,28)
Los autores concluyen  que, con frecuencia,  la HTA y pre-HTA de los niños y adolescentes son infradiagnosticadas.

Comentario:

La prevalencia de HTA en la edad pediátrica se sitúa entre el 2% y el 5%. Las formas de HTA secundaria son más frecuentes en este grupo de edad, en comparación con los adultos. Sin embargo, la HTA esencial (en muchos casos asociada a una carga familiar, bajo peso al nacer y sobrepeso) es la más prevalente. Precisamente, la epidemia de obesidad infantil en los países desarrollados-realidad incontestable- tiene como una de sus consecuencias el aumento en la prevalencia de HTA en la edad pediátrica. La HTA de los niños predice HTA futura en adultos y se asocia con la presencia de lesiones precoces de órganos diana. Sin embargo, el diagnóstico de la HTA no es sencillo ya que, por una parte, los valores de PA elevada y normal varían con la edad, sexo y altura, por lo que es necesario utilizar diferentes tablas. En segundo lugar, la medida de la PA, con las excepciones clínicas pertinentes, no suele ser una medida de cribado habitual en muchas consultas de pediatría de Atención Primaria, por lo que, presumiblemente, pueden quedar muchos casos de pre-HTA o HTA definida sin un diagnóstico correcto. El presente estudio demuestra varias cosas: en primer lugar que la prevalencia de pre-HTA y HTA en el grupo de edad de los 3 a los 18 años de edad es, en conjunto, del 7%, porcentaje que debemos considerar como importante. En segundo lugar, y es lo que da título al artículo, que en casi las tres cuartas partes de los casos, no se conocía o no se habían registrado dichos diagnósticos. La variable altura, el diagnóstico de obesidad, la frecuencia con la que se realizaban medidas de PA y la magnitud de las cifras de PA fueron buenos predictores de un correcto diagnóstico.
Estos datos plantean un importante desafío clínico como es, por una parte, el diagnóstico de aquellas formas de HTA secundaria, más prevalentes en estas edades y, en segundo lugar, la puesta en marcha de medidas terapéuticas que pasan por los cambios en estilos de vida que han demostrado su eficacia en la reducción de las cifras de PA y, en algunos casos, la utilización de fármacos antihipertensivos. A nadie se le escapa la dificultad de la implementación de determinados cambios de estilos de vida en estos grupos de edad. La colaboración de la familia, la escuela y todos los profesionales de la salud es fundamental para lograr los objetivos de control. Pero, de momento, hay que detectar los casos.

Cita original:
Hansen ML, Gunn PW, Kaelber DC. Underdiagnosis of Hypertension in Children and Adolescents. JAMA. 2007;298:874-879

Último modificado: 16 julio, 2017