Hipertensión durante el embarazo. El ácido úrico es tan importante como la proteinuria para definir el riesgo fetal.

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Rafael Marín 01/01/2005

Resumen:

Los autores examinan el pronóstico materno-fetal en 972 embarazos recogidos durante 5 años en el departamento de obstetricia de la Universidad de Pittsburgh (EE UU). Se trataba de mujeres nulíparas que fueron clasificadas en 8 categorías según la presencia o ausencia de tres tipos de complicaciones: hipertensión arterial, hiperuricemia y proteinuria.
En mujeres con HTA gestacional la presencia concomitante de hiperuricemia se asoció con una mayor prevalencia de partos prematuros y de recién nacidos con peso inferior al que correspondía a su edad gestacional. La hiperuricemia incrementó este riesgo en los casos con y sin proteinuria. También se comprobó, en un pequeño subgrupo de mujeres con proteinuria e hiperuricemia sin hipertensión. Por otra parte el riesgo fetal en las mujeres con sólo hipertensión e hiperuricemia fue similar al de las que presentaron sólo hipertensión y proteinuria. En las mujeres con preeclampsia el riesgo fue mayor cuando concurrieron los tres tipos de complicaciones que en aquellas que sólo mostraron hipertensión y proteinuria. En todos los casos el riesgo fetal (bajo peso al nacimiento) guardó una relación directa y continua con el nivel de uricemia.
Los autores concluyen que el nivel de ácido úrico es tan efectivo como la proteinuria para identificar un riesgo elevado en la hipertensión del embarazo y que su utilidad clínica debe ser reactualizada.

Comentario:

La HTA aparece hasta en el 10 % de los embarazos en los países desarrollados y sigue constituyendo una de las causas principales de morbimortalidad materna y fetal. Dicha hipertensión se llama gestacional cuando cursa sin proteinuria, preeclampsia cuando se acompaña de proteinuria > 0,3 g/ 24 horas y crónica cuando ya existe antes de la semana 20 o es previa a la gestación. El pronóstico peor corresponde a la preeclampsia sobre todo cuando se sobreañade a la hipertensión crónica o si aparece precozmente (antes de la semana 32). La asociación de hiperuricemia con la preeclampsia ya había sido descrita hace más de 100 años pero su significado fue objeto de controversia, pues si bien fue adscrita a un peor pronóstico materno y fetal su presencia era inconstante incluso en los casos de preeclampsia grave. Quizá por este motivo en los últimos años apenas se ha hecho mención a su utilidad clínica. El presente trabajo restablece la importancia de la hiperuricemia (cifras > 5,5 mg/dl ya son elevadas en el embarazo) y la dirige sobre todo a que es un marcador de parto prematuro y de recién nacidos con bajo peso.
La etiopatogenia de la hiperuricemia en la hipertensión del embarazo no es bien conocida. Recientemente se ha comprobado que el ácido úrico reduce la biodisponibilidad del óxido nítrico en el endotelio y que por este mecanismo podría inhibir la angiogénesis en el tercer trimestre del embarazo y retrasar el crecimiento fetal. Una asociación similar (recién nacidos con peso reducido) ha sido descrita en relación con elevados niveles de la dimetilarginina asimétrica, otro inhibidor de la función endotelial.
Las dos situaciones en las que la valoración de la uricemia tendría mayor interés son, por una parte los casos de preeclampsia porque su incremento puede discriminar gestaciones con menor duración y menor desarrollo fetal. Por otra, en la hipertensión gestacional, la forma más frecuente de hipertensión durante el embarazo en nuestro país; hasta ahora no era conocido el significado de su elevación en esta entidad. Se pensaba que podría ser un marcador precoz de preeclampsia. Ahora sabemos que estas mujeres tienen un riesgo fetal mucho más alto. Deben señalarse dos limitaciones importantes en este trabajo, su carácter retroactivo y que la valoración de la proteinuria fue sólo cualitativa (tira reactiva) en la mayor parte de los casos.

Cita original:
Uric acid is as important as proteinuria in identifying fetal risk in women with gestational hypertension. Roberts JM, Bodnar LM, Lain KY, Hubel CA, Markovic N, Nes RB, et al. Hypertension 2005; 46: 1263-69

Último modificado: 16 julio, 2017